Demuéstrales cuanto los amas, no los dejes solos.




Se sabe que el ser humano por su misma naturaleza siempre disfruta de la plenitud de un baño en el mar, una piscina o un lago, más aun, cuando la temperatura ambiente genera molestia, típico en el verano. La época vacacional se presta para un viaje a uno de los sitios antes mencionados y quienes más ansiosamente esperan la salida, son nada más y nada menos que los pequeñines. Los niños son los fan número uno de las actividades acuáticas sin importar el lugar, puede ser una bañera, una pila o un balde siempre será un lugar apetecible para jugar. Debido a que desconocen todo acerca de los riesgos o peligros del entorno acuático ellos siempre se sentirán atraídos a estar en contacto con el vital líquido. Una mano, un pie o simplemente con recibir el goteo de una fuente o cascada será suficiente para lograr el primer contacto. Posteriormente realizará sus propios esfuerzos para lograr ingresar al agua por completo. Un juguete flotando parece el anzuelo perfecto para que un niño caiga en el agua y se ahogue.


Hemos hablado con muchos padres de familia y coincidimos con sus versiones “realmente cuando uno tiene niños pequeños, los viajes a las piscinas son para ellos” “No puedo descansar en una hamaca tranquilo cuando se que mis hijos están cerca de la piscina”; y así sucesivamente muchos padres expresan la sensación o temor que genera el hecho de que sus hijos estén cerca de un espejo de agua sin su compañía. Debemos aclarar además que hay muchos que delegan el cuido a dispositivos de flotación, lo cual no es aconsejable debido a que en cualquier momento estos pueden fallar y generar consecuencias fatales. También existen las personas que creen que el Guardavidas de turno es el responsable de vigilar a todos especialmente a los niños lo cual es otro grave error. Los casos más críticos son aquellos en donde la negligencia de parte de los padres de familia sale a la luz y los dejan totalmente o solos o peor aun los niños se alejan de ellos y no se dan cuenta. Existen casos reales que nos dejan datos alarmantes, como por ejemplo, el caso de una niña ahogándose a no más de 1mt de distancia de la madre y ella sin notarlo por estar revisando su teléfono celular. Cualquiera podrá decir que por estar vigilando a sus hijos en todo momento no disfruta plenamente de su día de piscina o playa, simple, la próxima vez mejor deje a sus niños en la casa en donde no existen este tipo de riesgos o peligros.


La primera medida de seguridad es lograr que nuestros hijos aprendan a nadar, lo cual nos ahorrará grandes problemas pero no es totalmente suficiente ni mucho menos una garantía para retirar la supervisión, lo que nos hace recordar una caso en donde un niño sabía nadar perfectamente pero se encontraba jugando con otro que no sabía hacerlo, ambos se encontraban sin supervisión de adultos, lograron llegar hasta la parte profunda de la piscina y el que no sabía nadar comenzó a ahogarse y el otro trató de sujetarlo, en un momento eran los dos los que se ahogaban.


El punto es simple; los riesgos en el entorno acuático son diversos y van desde caídas, atrapamiento, traumatismos, ahogamiento, picaduras, etc. Lo que se requiere es nada más que vigilancia al 100% de lo niños, esa es la única técnica que funciona y que salvará la vida de los pequeños con prevención. No un 90%, ni un 99%. Un parpadeo es más que suficiente para que ocurra la tragedia. Las estadísticas relatan que son los niños menores de 5 años quienes más mueren ahogados, sin embargo el mismo informe nos dice que las muertes por ahogamiento son 100% prevenibles. Si en verdad los amamos, demostremos no dejándolos solos.




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